Nunca hemos sido los guapos del barrio...

Ahora que todas las marcas quieren llegarnos a través de experiencias, recuerdos y emociones, en vez de tanto anuncio aventurero y con filtros a lo Instagram podían pensar en qué hizo Amarras para engancharnos tanto a su manera de ir por la vida. Una marca náutica, que salió al aslfato de todas las ciudades de interior de aquella España de los ochenta y que ha hecho míticos nuestros propios recuerdos.

‘Una marca no se va nunca, queda anclada en la memoria’ Este es ni más ni menos el eslogan de Amarras, y no puede definir mejor una declaración de intenciones. Amarras vive un nuevo esplendor, pero si podemos asegurar como en su eslogan que nunca se fue del todo, es porque durante el tiempo que no estuvo tan visible en los escaparates siempre permaneció en nuestra memoria.

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